miércoles, 27 de marzo de 2013

El jardín de Rosas de Isabella



Elena entre rosas . Pintura de Joaquín Sorolla

El sol y su candor en este día hicieron los colores mas intensos, y tú,  resolviste que ese domingo sería tu día .  Le tomaste propiedad  y decidiste que tu belleza , tus vestidos y tus ideas,  se asomaran a la vida, a las flores y al sol.
Ese día despertaste libre de la cotidiana rutina matinal para ir a la escuela. Las sabanas estaban perfumadas de tu belleza , olían a rosas y tu sabías que ese era el aroma de tu floral juventud. Sabías que tu belleza ese día,  se inmortalizaría en tu mente, pues eres una niña muy hermosa.  La fragancia de mujer, esa mañana llegó a tu cuerpo y las sabanas de algodón egipcio se envolvieron en la delicadeza de tu piel de porcelana ; disfrutaste de tu tez, de tu belleza femenina.  En esa contemplación te sentiste mujer y niña, sabías que hoy por ser así; serías hermosa en tu mente y en tu corazón.  Esa imagen te acompañaría toda tu vida en tu memoria. Te amaste mucho de verte así.
Las cortinas de tu recamara eran el telón de una obra hermosa  y este día se representaría. El escenario estaba iluminado de una luz con alma : el sol .  Los árboles y el jardín salpicado de rosales, eran el equilibrio de colores de la obra de tu vida en una de sus mas hermosas escenas, que persistiría en tu recuerdo: por su fragancia, por la música de tus ojos verdes, por los rosas del jardín ,  y  por las lúminas  imperceptibles del sol, pero sobre todo,  por amarte a ti misma…
Como un telón preparativo del cuadro en el que te meterías, deslizaste las cortinas y como si encendieras los ojos, una pintura apareció; entonces recorriste el ventanal enorme y las frutas del aroma a rosas y a jardín,  flotó encantado de tu nariz, recorriendo la hermosura de tu piel , hasta impregnarse en tu alma.
Diste vuelta y recorriste el vestíbulo, tu sensibilidad hermosa te guió sin que los ojos mandaran y un vestido rosa de algodón de pima, tu alma escogió para vestirse.  Alisaste tu cabello con un peine laqueado de oro y los hilos luminosos de tu cabello negro recogiste, los trenzaste con dos moños satinados de seda rosa. Te viste en el espejo y una de la fotografías de la secuencia de ese día hermoso retrataste. Tomaste ese libro de poesía; sí,  ése que sus letras te hacían soñar de amores, ése en el que te veías mujer y que de alguna manera te enamorabas de la historia , pero más de ti, de como serías de grande.
Instalaste una silla en medio del rosal , los árboles cubrían la mayoría de las luces y entre el perfume de las flores y sus colores, reposaste tu hermosura con vestido rosa.  Una sonrisa resplandeció en tu boca, celebrando la relación festiva de la naturaleza con tu hermosura y con el mágico amor por ti misma;  ése, que  descubriste el día de hoy…





domingo, 13 de enero de 2013

Las Magdalenas: erotismo, desnudo y cupido.

María Magdalena de Tiziano

Era un domingo aburrido y  Pedro en su  compleja y  atormentada existencia, bastante solitaria, circunstancia que lastimaba gracias al abandono en su matrimonio, le dolía  tanto… ¡ que quería salir corriendo! ,  respirar para no asfixiarse, para no recurrir a esos pensamientos depresivos al contemplarse en un mundo solitario. Trató de escoger algo alegre con que arroparse, pero no tenía sentido ninguna prenda más,  que  el color negro. Con apatía tomó un pantalón de mezclilla negro y una camisa azabache de lino, se acomodó la cruz en el pecho y salió en esa grisácea tarde.
Se dirigió  sin rumbo y sin brújula  en medio de pensamientos tormentosos y deprimentes… ¿ Porqué tenia que ser tan aburrida la vida ? ¿Porqué le era tan difícil encontrarse a gusto? , ¿Cómo es que no disfrutaba una tarde común, como los demás en domingo en casa, viendo televisión? , ¿ Por qué necesitaba algo más, algo complejo que saciara su taciturna existencia? .

Deambuló en su auto y sin pensarlo estaba en el centro, enfrente del museo escuela de San Carlos, donde se presentaba: Las magdalenas, erotismo y desnudo del renacimiento.

Con cierta timidez entró  al recinto, se observó en su negro atuendo y sintió  cierta paganidad en su persona. Se visualizó como un extraño a las obras de arte sacro del recinto: pero le gustó.,, Saboreó el desafió y se abrió un botón de la camisa,  sintió deleite en retar esa mojigatería  y se percibió a gusto con si mismo… Esa rebeldía  le invitó a ver el arte desde otro punto de vista, precisamente empezó a ser testigo del erotismo escondido en las obras, pensó en la penitencia aislada y condolida de la Magdalena con los brazos cubriendo el cuerpo y los hombros desnudos, en viva imagen del arrepentimiento, cuando la desnudez era un castigo. Sensibilizado, se intoxicó del deseo contenido de los artistas de esa época para expresar esa sensualidad contenida.  En tiempos aquellos, solamente se permitían las pinceladas con  arte religioso y el tema de las Magdalenas, eran la mínima ventana permisiva para  expresar esa sensualidad reprimida y así, el enorme recurso erótico de la prohibición-atrevimiento-castigo,  permitía imprimirle con genialidad, la más humana de las sensaciones al arte pictórico: La sensualidad.

En esa empatía de rebeldía  con los artistas y la Magdalena,  se sintió deliciosamente  deshonesto e impuro para lo que la iglesia pregonaba y se  suspendió  en una atmósfera interactiva de esa manifestación artística, se acomodó en primera clase y flotó de gusto en los pasillos con esa nueva perspectiva de percibir el arte.
Sus ojos devoraban la incertidumbre de la mirada de la Magdalena, arrepentida, y  que a veces retaba con cierta mirada lasciva,  melancólica, de ¨lo que iba a extrañar¨, de esa vida frívola. Esa mirada incierta le despertó un especial interés ;así como  detonó efervescer su sangre...
 Los cuadros con hombros desnudos y pechos semi cubiertos se sucedían unos a otros y en los costados del pasillo, esculturas en mármol de Venus desnudas, cupidos y torsos, acompañaban la obra pictórica, pero en un instante…sintió que le observaban, la sutileza de una mirada en su espalda le atisbaba , no eran vistas que acusaban, sino una contemplación diferente, de algo más… y decidió no voltear. Olfateó un excéntrico perfume y decidió esperar unos segundos, quería percibir algo más sin verle. Con sigilo giró la cabeza para  ser testigo del dueño de esos ojos… Era una preciosa fémina que dobló apenada al ser sorprendida. Pedro le miró de reojo y se encantó del empático negro que la delicada figura ataviaba; entonces, de súbito indagó a la bonita joven, buscando sus pupilas  y le capturó atisbándole...No podía ya evitar más iniciar la conversación, tenía ese poder de la rebeldía en sí y decidió darle rienda suelta.  Le preguntó si le gustaba la obra, sin dejarle de mirar  a los ojos.
--- Le contestó  que sí---, que le había provocado algo diferente a lo que esperaba, que le había atrapado---
  Pedro le preguntó ¿Por qué te atrapó? y ella le contestó:  "Que le había provocado cierto poder en la mirada sensual de las Magdalenas".
-- sin dejar de mirar a Pedro --
 Sin darse cuenta ya habían rodeado  la sala y volvieron a pasar por las esculturas. Pedro  se percató que de uno de los hombros se había desmayado el delgado tirante del vestido, dejando entrever una pequeña estrella negra,  delicadamente tatuada. Una inyección de éxtasis entró en su cuerpo, retó sus ojos y ella no cedió en su mirada, lo contemplaba como el lance lascivo de la Magdalena y Pedro se acercó lentamente, deslizó  con pausada suavidad el otro tirante y sin dejarle de mirar a los ojos, le susurró delicadamente -- "yo percibí algo más"---Ella se acercó con sutileza y con cierta timidez traviesa, pero sin dudarlo, puso su mano en el pecho desnudo que asomaba el tejido de Pedro y le comentó en vos baja...  ¿Qué más?  -- "ésto"-- contestó Pedro y encendió sus labios con un beso suave,  delicadamente húmedo. Ella se detuvo un poco… muy poco y Pedro le tomó la mano. La llevó a un recoveco de la sala, en donde mágicamente una puerta bostezaba, --era un pequeño closet donde había cubetas y material de limpieza—ahí, Pedro la tomó por la cintura y la besó otra vez, ella cedió emitiendo un pequeño pero sensual gemido, que le provocó líbido en su torrente, su boca devoró en forma de beso el cuello desnudo, apartando sus cabellos, ella cedió aún más, levantando su pierna, permitiéndole  a Pedro explorar la tibieza de esos muslos divinos; entonces sintió deseo de beberla, como si fuese un vampiro que profanaba a una bella mujer en medio de una iglesia… eso le excitó mucho, y al parecer a ella también... En ese torbellino de pasión, hicieron el amor a punto del desmayo, ambos compartieron casi cegándoles, una luz blanca,   intensamente hermosa.  Casi sin aliento y con las piernas desvanecidas, se compusieron los vestidos y salieron del desván. Pedro miró de reojo y percibió el rostro infantil de una de las estatuas de cupido que acompañaban la exposición y se le quedó grabado el gesto travieso y casi perverso del cupido,  Y... como en un –deja vú—entrevió que no tenía flecha el arco, volvió a mirar y el arco estaba con flecha, sonrió... y su mano se imantó fundiéndose con la de  ella y prosiguieron juntos el recorrido.

¨El amor es la vida misma, el amor es involuntario, ocurre, pasa como una enfermedad o como una iluminación divina, característica del amor que se desprende del mito es la trasgresión, que casi siempre lo acompaña. Eros no tenía derecho de enamorarse de una mortal y, sin embargo, no es capaz de sustraerse al sentimiento que lo invade…aunque lo más humano que existe es el amor”
                                                                                                                                     Eros y Tánatos


Armando Díaz. 


El amor secreto de Rossetti

El equivalente a Eros en la mitología Romana: es Cupido.


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http://colorluminis.blogspot.mx/2011/02/el-amor-secretode-rosseti.html